Por Cinthya Trinidad
Desde la semana pasada se encuentran abiertas las convocatorias para integrar los consejos distritales tanto del Instituto Nacional Electoral (INE) como del Organismo Público Local Electoral (OPLE). La ciudadanía tiene hoy la oportunidad de formar parte de estos órganos colegiados encargados de organizar, desarrollar y vigilar los procesos electorales federales y locales.
La participación ciudadana en estos espacios es la vía principal que legitima nuestras elecciones y otorga certeza a cada jornada de votación, el acto formal más significativo de una democracia. Sin embargo, la democracia no empieza ni termina al depositar una boleta en la urna. Cuando los ciudadanos se involucran en la conformación de estos consejos, van más allá del deber cívico y se convierten en un ejemplo tangible de compromiso para construir una comunidad más sólida y vigilante.
La presencia ciudadana en la toma de decisiones es, al interior de un consejo es una garantía de imparcialidad. La llegada de perfiles emanados de la sociedad civil neutraliza la desconfianza y asegura que las reglas del juego se cumplan de manera transparente. ¿Quién mejor para cuidar el voto que los propios miembros de nuestra comunidad? Personas libres de ataduras partidistas, con perfiles profesionales y con un gran compromiso.
Ellas y ellos, al ocupar estos espacios, demuestran una verdad incuestionable: las instituciones públicas nos pertenecen a todos. Aceptar el reto de formar parte de un consejo electoral es una de las expresiones más puras del deber cívico, pesadas si, pero que al final dejan un gran sabor de boca. No podemos exigir procesos impecables si nos mantenemos como simples espectadores; la democracia no se construye desde la pasividad, sino desde el involucramiento activo.
Hoy más que nunca, frente a los desafíos que plantean la desinformación, el escepticismo y el abstencionismo, la integración de estos consejos nos recuerda que las elecciones las organizan, las vigilan y las validan las y los ciudadanos. Sumarse a ellos no es solo un deber civil, sino la oportunidad histórica de aportar directamente a una sociedad donde todas las voces cuenten.
Aproveche la oportunidad que abren los órganos electorales y postúlese. La convocatoria continuará abierta y muchos de estos cargos son, además, remunerados. La democracia necesita de su voz, participación y de su vigilancia.













