Por Luis Ortiz
Veracruz, Ver., 7 de septiembre de 2026.- Cambios repentinos en la conducta de niñas, niños y adolescentes pueden ser señales de que atraviesan alguna situación emocional que requiere atención, por lo que especialistas llamaron a padres de familia, docentes y cuidadores a evitar las etiquetas y procurar una mayor comunicación con los menores.
Durante una rueda de prensa, Wendy Orozco García, máster en Programación Neurolingüística y Desarrollo, explicó que conductas como el aislamiento, los berrinches constantes, dejar de comer, mostrarse agresivo o perder interés en actividades que anteriormente disfrutaban pueden estar relacionadas con necesidades emocionales que no están siendo expresadas.
“Lo que empezamos a hacer es etiquetar al hijo: ‘es un flojo’, ‘es una persona que se aísla’, ‘es un berrinchudo’; pero no vemos la necesidad que hay detrás de la conducta”, señaló.
La especialista consideró necesario que los adultos aprendan a identificar cambios significativos en el comportamiento de los menores y no los normalicen bajo expresiones como “así son los jóvenes” o “es flojo”, ya que esto puede retrasar la detección de situaciones que requieren acompañamiento.
También abordó la preocupación por problemáticas como el acoso escolar y las conductas suicidas entre adolescentes. De acuerdo con los datos que mencionó, durante 2024 se registraron en México 8 mil 856 suicidios, mientras que estudios de PISA 2022 muestran una presencia importante de bullying entre estudiantes mexicanos.
Ante este escenario, destacó la importancia de trabajar desde el hogar en la educación emocional, además de generar espacios donde los menores puedan sentirse escuchados y seguros.
Orozco García también habló sobre la influencia del entorno en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, incluidos los contenidos que consumen cotidianamente, como la música, debido a que los mensajes que reciben de manera constante forman parte de su proceso de aprendizaje y pueden influir en la forma en que interpretan determinadas conductas.
Consideró que la paternidad responsable implica establecer límites, pero también mantener comunicación y brindar contención emocional, sin confundir el acompañamiento con permitir cualquier comportamiento.
La especialista destacó que prestar atención a tiempo a cambios como el aislamiento, modificaciones en los hábitos alimenticios, agresividad o expresiones inusuales puede contribuir a detectar oportunamente situaciones emocionales que estén afectando a los menores.













