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El ocaso priista a pesar del resultado de Coahuila

Luis Alberrto romero

Como si el resultado de Coahuila fuera una tendencia nacional o como si esa entidad del noreste del país pudiera equipararse con los estados del sureste, donde se registra un claro predominio de Morena, el priismo veracruzano se apresuró a cantar victoria.

Ante la falta de triunfos locales, el comité estatal del tricolor celebró el carro completo logrado por los priistas coahuilenses.

Como dirigente del partido en la entidad, Adolfo Ramírez Arana apenas llegó al 11% de los votos en la contienda local de 2025; en ese proceso, el PRI ganó sólo 23 municipios; casi todos pequeños en términos demográficos, con las únicas excepciones de Orizaba, Cosoleacaque y Perote; sin embargo, cantó como propio el resultado de Coahuila, donde el PRI y aliados superaron el 50% de los sufragios totales, ganando los 16 distritos locales.

Lo cierto es que Coahuila es una de las muy pocas entidades donde el PRI se mantiene fuerte; Morena ha crecido, pero su avance parece lento.

En las elecciones federales de 2024, por ejemplo, el PRI fue un partido competitivo; superó el 30% de los votos en un escenario nacional adverso para la oposición y con una candidatura sumamente débil.

En la contienda por la sucesión en el Gobierno del Estado de 2023, la votación el tricolor casi triplicó los sufragios del candidato morenista: Manolo Jiménez, del PRI, cerca de 766,000 votos; Armando Guadiana, de Morena, 287,000.

En términos generales, Morena no ha sido un partido exitoso en Coahuila; sin embargo, en Veracruz y en el resto del país la historia es diferente.

Es comprensible, por otro lado, que el comité estatal del PRI se ilusione con un triunfo, aunque sea ajeno y distante; sin embargo, con el tono de su mensaje parece que la dirigencia del partido pretende evadir su realidad.

En Veracruz, esta fuerza política, considerada hace tres décadas como una aplanadora, se desgrana poco a poco y agoniza; sus principales cuadros han marcado distancia y sus muchos de exdirigentes, como Héctor Yunes, Elizabeth Morales, Renato Alarcón, Américo Zúñiga, Alberto Silva y Gonzalo Morgado, entre otros, renunciaron a la militancia.

Por si fuera poco, los triunfos priistas de 2025 en municipios importantes se deben a expresiones políticas locales como los Vázquez Parissi en Cosoleacaque, Diez Francos en Orizaba y José Francisco Yunes en Perote y Atzalan; los candidatos que en esos municipios ganaron lo hicieron no gracias, sino a pesar de un partido desnutrido y desprestigiado, y de una dirigencia inoperante y sin capacidad de interlocución.

Si la dirigencia del PRI piensa que el reciente resultado de Coahuila marcará una tendencia rumbo a 2027 y 2030 está muy equivocada; el tricolor está más cerca de desaparecer que de resurgir; en 2024 su votación nacional apenas llegó al 7.7%, por ello le urge concretar una alianza, como queda en evidencia con sus desesperados llamados a los otros partidos opositores; si esa coalición no se concreta, podríamos estar ante los últimos días de un partido que fue hegemónico en México durante 70 años.

@luisromero85

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