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Tres años sin Óscar: Liliana sigue buscando a su hijo desaparecido en Tres Valles

Óscar Ramírez Miranda tenía 18 años cuando desapareció junto con otros ocho trabajadores; su madre asegura que, hasta ahora, las investigaciones no han dado una pista concreta que permita localizarlos

Por Luis Ortiz

Veracruz, Ver.- Han pasado casi tres años desde la última vez que Liliana Miranda tuvo comunicación con su hijo Óscar Ramírez Miranda. Tenía 18 años cuando desapareció junto con otros ocho trabajadores en Tres Valles, Veracruz, y desde entonces su madre ha tenido que aprender a vivir con una ausencia que, dice, cambió por completo su vida.

Óscar desapareció el 17 de agosto de 2023, cuando se encontraba en Tres Valles trabajando en una obra relacionada con el ayuntamiento. El joven se dedicaba principalmente a la albañilería y realizaba distintos trabajos que encontraba para obtener ingresos.

“Mi hijo vivía aquí conmigo y con mi otro hijo”, recuerda Liliana. Su rutina era sencilla: durante la semana se trasladaba a Tres Valles para trabajar y regresaba a Veracruz los fines de semana.

El grupo de trabajadores al que se integró llevaba alrededor de cinco meses laborando en la zona, aunque Óscar apenas tenía aproximadamente un mes con ellos.

La última comunicación que Liliana tuvo con su hijo fue durante aquel fin de semana. Óscar le informó que no regresaría a casa porque tenían trabajo pendiente y que continuarían laborando el domingo.

Todo parecía transcurrir con normalidad.

Sin embargo, después de ese mensaje, Liliana dejó de recibir respuesta.

El domingo intentó comunicarse con él y los mensajes dejaron de llegar. Al principio pensó que podía tratarse de una falla en el teléfono, falta de señal o incluso que había perdido el celular.

Fue hasta el lunes cuando otras familias acudieron a buscarla mientras se encontraba trabajando y le informaron que Óscar y sus compañeros habían desaparecido.

Nueve trabajadores desaparecidos

Óscar no desapareció solo. Junto con él fueron reportados como desaparecidos otros ocho hombres, algunos originarios de Veracruz, otros de Tres Valles y uno más de Lerdo.

De acuerdo con Liliana, el grupo había salido a convivir la noche del sábado y posteriormente regresó al lugar donde se hospedaba.

Con el paso del tiempo surgieron distintas versiones sobre lo ocurrido, incluso una supuesta riña antes de la desaparición. Sin embargo, Liliana asegura que esa versión no aparece en la carpeta de investigación que pudo consultar.

“En ningún momento dicen que hubo una riña. Eso es algo que luego se hace un teléfono descompuesto”, señala.

Desde entonces, las familias han presentado denuncias, difundido las fichas de búsqueda y participado en distintas acciones para intentar encontrarlos.

Liliana y las demás madres se integraron al colectivo Persiste Unidad, desde donde han participado en búsquedas de campo y actividades de difusión.

También han solicitado nuevas acciones de búsqueda en Tres Valles y esperan que próximamente se pueda realizar una diligencia en esa zona, aunque hasta ahora no cuentan con una fecha precisa.

Tres años sin respuestas

Para Liliana, una de las mayores dificultades ha sido la falta de información concreta que permita conocer qué ocurrió con los nueve trabajadores.

Explica que las investigaciones de la Fiscalía han llevado a las autoridades a distintos lugares a partir de información recibida, pero hasta ahora ninguna de esas acciones ha permitido localizar a alguno de ellos.

“Le digo, no, nada en concreto porque o la gente no quiere hablar, o tiene miedo, o simplemente no saben”, relata.

Asegura que en Tres Valles existe un ambiente de silencio que complica las investigaciones.

“Como que saben, pero no te quieren decir nada. Y pues se entiende, pero para nosotros sería muy importante”, expresa.

Hasta el momento, Liliana tampoco ha recibido información anónima que permita establecer dónde podría encontrarse su hijo.

Una vida que cambió

Más allá de la investigación, la desaparición de Óscar modificó completamente la vida de su madre.

Antes de aquel 17 de agosto de 2023, Liliana compartía su hogar con Óscar y su otro hijo. La convivencia cotidiana, los mensajes y la certeza de saber dónde estaba su hijo formaban parte de una rutina que desapareció de un momento a otro.

“Tu vida cambia totalmente, tus actividades, o sea, todo. Tienes que aprender nuevamente a una forma diferente de vivir”, cuenta.

Óscar tenía apenas 18 años. Este año cumpliría 22.

Su madre recuerda que era un joven trabajador que buscaba ganarse la vida con distintos oficios. Lo mismo podía dedicarse a la albañilería que acompañar a un conocido en trabajos relacionados con la reparación de climas.

No tenía un empleo fijo y tomaba las oportunidades laborales que encontraba.

Tres años después, Liliana continúa esperando una respuesta.

Mientras las investigaciones siguen abiertas y las familias mantienen las acciones de búsqueda, ella conserva la esperanza de volver a saber qué ocurrió con su hijo.

Para ella, el paso del tiempo no significa que la búsqueda haya terminado.

Óscar sigue teniendo nombre, rostro y una familia que lo espera.

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