Arturo Eduardo Zornoza Ramírez destacó que la iniciativa reducirá hasta en 95% el gasto en fertilizantes y beneficiará a comunidades rurales
Luis Ortiz
Veracruz, Ver.- El CBTA 276 desarrolla un proyecto internacional para la producción de biofertilizantes de bajo costo y alto impacto ambiental, el cual fue reconocido entre los ocho mejores a nivel mundial.
Arturo Eduardo Zornoza Ramírez, jefe del Departamento de Producción e Investigación del plantel, explicó que la iniciativa se realiza en coordinación con Constellation Brands y la Fundación Worley, de origen australiano.
“Presentamos un proyecto de carácter internacional y de los ocho que se premiaron a nivel mundial, uno de esos es este que están viendo aquí”, señaló.
El objetivo es producir biofertilizantes sustentables a partir de desechos orgánicos, principalmente estiércol, mediante un proceso de fermentación en tanques con capacidad de 200 litros, que transforman los residuos en nutrientes ricos en microorganismos benéficos.
“Los desperdicios no son desperdicios, son riqueza si se saben utilizar y transformar”, afirmó.
Uno de los principales beneficios es el ahorro para los productores.
“Si tú gastas mil pesos en fertilizante para media hectárea, aquí te estarías gastando 50 pesos. Es abismal la diferencia”, detalló.
Además de reducir costos, el biofertilizante mejora la calidad del suelo, incrementa la retención de agua, favorece su infiltración limpia al subsuelo y fortalece los cultivos frente a plagas y enfermedades.
El proyecto contempla la instalación de seis módulos en comunidades rurales del área de influencia del plantel, entre ellas Villarín, donde ya existe acuerdo con autoridades ejidales y ganaderas.
Se trata de un programa piloto financiado con 150 mil dólares por la Fundación Worley, recursos destinados a equipamiento, operación y difusión.
Zornoza Ramírez destacó que este tipo de alianzas fortalecen el compromiso social empresarial.
“Si una empresa no es socialmente responsable es rechazada. Constellation ha sabido aliarse con los entes sociales para resolver problemas del entorno”, expresó.
Asimismo, subrayó que el proyecto ha generado impacto en la comunidad estudiantil, incrementando la matrícula y motivando a jóvenes —muchos hijos de campesinos— a vincularse con el sector productivo.
El CBTA 276 trabaja bajo el programa “Aula, Escuela, Comunidad”, con líneas enfocadas en gestión de residuos, emprendimiento y producción sustentable de alimentos.
Finalmente, indicó que el plantel ha crecido significativamente en los últimos dos años y cuenta con una planta docente altamente capacitada, donde el 90% tiene estudios de posgrado y cinco cuentan con doctorado.
“Buscamos aliarnos con quienes nos permitan desarrollar y transferir conocimiento a las comunidades”, concluyó.













