La Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Semarnat, integró el expediente 13 días después, el 6 de octubre, y comenzó de inmediato con la evaluación del proyecto que contempla la reingeniería de la Autopista 180 D Mérida-Cancún, mejor conocida como la Autovía del Mayab, y la construcción y operación de una vía férrea con un recorrido de poco más de 239.5 kilómetros a lo largo de 11 municipios.PUBLICIDAD
De acuerdo con el documento de seis mil 563 páginas, para acondicionar la autopista de cuatro carriles y construir la vía del tren de doble sentido y las obras complementarias, se considera una superficie total de desplante de mil 749 hectáreas, 410 hectáreas de afectación y cambio de uso de suelo en 317.28 hectáreas.

En todos los casos, se desconocen las coordenadas de los impactos ambientales debido a que fueron borradas de la versión pública del texto “por tratarse de información confidencial de carácter comercial”.
A diferencia de la anterior Manifestación de Impacto Ambiental del Tren Maya de los tramos 1, 2 y 3, que hacía una estimación del desmonte de más de 11 mil árboles, en esta ocasión, no hay un cálculo de la flora que se tendrá que retirar para el cambio de uso de suelo de 317.28 hectáreas.
La MIA-R cita a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), para señalar que las selvas perennifolias, – que irremediablemente convivirán con el Tren Maya -, son los ecosistemas terrestres con mayor diversidad biológica y complejidad ecológica, que tienen árboles de más de 30 metros de alto, que conservan su follaje durante todo el año.
Con información de, EXCELSIOR













