Fueron tantas las veces que encontré a mi madre hacer lo que tanto le apasionaba y recuerdo esta charla que tuve con ella…
Mamita ¿Qué hace?
- Aquí regando y arreglando mis plantitas.
- ¿Y para qué quiere tantas plantas?
- Pues para que mi casa se vea bonita, mijo, para que mis santitos tengan diariamente flores frescas y para que los pajaritos, alegren la casa y con sus colores brillantes, alegren también mis cansados ojos.
- Mira, este malvón me lo regaló tu abuelita antes de que muriera, y ya está muy bonito -.
- Tiene mucha razón, mamita, se ven muy bonitas sus plantitas; cuídelas mucho por favor, ya después me regala unas para llevarlas y tenerlas en el patio de mi casa -.
No había algún recipiente ya fuera una olla de barro estrellada, una cubeta partida o una lata que ella no aprovechara para poner una pequeña planta. Mi madre tenía buena mano para hacerlo y además, la tierra se la traíamos del monte, tierra fresca de debajo de los encinos aun con hojarasca y pequeñas bellotas.
Siempre finalizaba mi mamita Mode diciendo esto con un hondo suspiro: - ¡Aaah! Si mis plantitas hablaran…
Mamita Mode, sus hijos la recordamos con mucho amor y cariño.













