Xalapa, Ver. 12/09/2021
Un volante promocional del Festival de Avándaro, celebrado en Valle de Bravo los días 11 y 12 de septiembre de 1971, prometía el paraíso: “Yo conozco un lugar arriba en las montañas donde llueve, brilla el sol y hay música, bellísima música… Por una noche y un día viviremos en contacto… buscando un porvenir más efectivo, que nos llevará a la comunicación como hermanos en la tierra”.
Hace medio siglo todo parecía posible. Pese a la falta de experiencia de los organizadores, que pensaban convocar a alrededor de 15 mil personas en el llamado Festival Rock y Ruedas de Avándaro —cuyo mayor atractivo era una carrera de autos—, vieron superadas sus expectativas cuando llegaron alrededor de 300 mil jóvenes atraídos por la música (no hay número oficial de los asistentes).
A fines de los 60 y principios de los 70, el rock vivió una etapa de esplendor cuando los grupos empezaron a alejarse de los covers de la música anglosajona. Aunque algunas bandas componían sus letras en inglés, otras ya lo hacían en español y se movían en una profusión de estilos englobados bajo el nombre de La Onda Chicana.
Bajo el sol y frente a Dios es un homenaje a quienes participaron en el festival, pues entrevistó a 48 de los 64 músicos que tocaron. “Avándaro fue un festival musical, de ahí no nos podemos salir. La gente habla muchas tonterías al respecto, no le busquen tres pies al gato: fue un festival de música en el que los grupos fueron a proponer su arte, sus canciones originales. De eso es de lo que debemos hablar”, nos comparte el autor de Enciclopedia del rock mexicano, en edición audiovisual, y del documental sobre Avándaro Bajo el sol y frente a Dios.

Fuente de, MILENIO



















