domingo, enero 25, 2026
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    Investigaciones consolidan autenticidad del Códice Maya

    • Se trata del único documento resguardado en nuestro país, en el que se registran los movimientos del planeta Venus
    • Es el más estudiado en sus materiales y muestra en sus imágenes el momento histórico que vivió la sociedad maya entre el 1159 y 1261

    Los estudios realizados hasta el momento confirman la autenticidad del Códice Maya de México, antes llamado Grolier, como un documento único y de valor inestimable por ser el libro más antiguo legible del continente americano, aseguró Erik Velásquez García, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

    Al participar en la serie de charlas “Ratones de Biblioteca”, organizada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, el experto mayista enfatizó: aunque “hay otros códices más antiguos de los cuales sabemos su existencia, pero sólo se preservan fragmentos que no podemos ver por dentro; es decir, no son legibles”.

    Sin embargo, análisis realizados de 2017 a 2020 han demostrado que el documento es el único códice maya descubierto en el siglo XX, y contiene información clave sobre su momento histórico, destacó el doctor en Historia del Arte.

    Velásquez García comentó que “a lo largo de más de cuatro décadas, este códice ha generado gran polémica pues ha hecho vacilar hasta a los mayistas más expertos”.

    Existen tres versiones sobre el hallazgo del códice, de las cuales la más aceptada y difundida es que Josué Sáenz, comprador de arte, lo adquirió en 1966 de manos de unos saqueadores, quienes le ofrecieron un lote de piezas donde venía el códice, mismo que hallaron en una cueva seca de la sierra de Chiapas, comentó.

    En sus primeros años, recordó el autor del libro “Morada de dioses: los componentes anímicos del cuerpo humano entre los mayas clásicos”, el códice viajó a Estados Unidos, pues en 1971 fue expuesto en el Club Grolier, en Nueva York, de ahí que por muchos años se le conoció como Códice Grolier, y entre 1972 y 1973 fue sometido a tratamientos de conservación. Al siguiente año, el documento regresó a México y Sáenz lo prestó al Museo Nacional de Antropología.

    Para 1975 el reconocido mayista Eric Thompson publicó un artículo exponiendo dudas importantes, sugiriendo que no fue elaborado en la época prehispánica, lo que dividió a la comunidad académica por décadas.

    En 2016 el tema estaba estancado pues hacía falta un estudio profundo de las técnicas y materiales, por lo cual el Instituto Nacional de Antropología e Historia convocó a un equipo multidisciplinario de 23 investigadores de la UNAM, del INAH y la Universidad de Boulder Colorado, quienes lo revisaron con las más modernas técnicas científicas.

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