+ “Trabajar más con la gente”, el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum a sus correligionarios.
+ “Algunos sólo se cambian de grupo o de color, pero llevan en el corazón las mismas mañas”: padre José Manuel Suazo.
+ Segundo Diálogo Nacional por la Paz busca generar acuerdos colectivos.
Miguel Valera
Enérgica, seria, firme, fuerte, contundente, señalando con dedo flamígero, moviendo la mano con energía, mirándolos a los ojos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dijo a un grupo de correligionarios el pasado sábado 31 de enero, en San Quintín, Baja California, que hay que “trabajar más con la gente”. “Todos ustedes, deben trabajar más con la gente”, expresó.
El momento fue capturado en un video de apenas 15 segundos, que se viralizó en las redes sociales. La mandataria mexicana estaba en esta demarcación para presentar el Plan de Justicia para Trabajadores Agrícolas, que incluyó la puesta en marcha de un Hospital con especialidades, la rehabilitación de 20 centros de salud; la modernización de escuelas y acciones de vivienda y regularización.
En el video se nota que sus colaboradores y la comitiva que le seguía el paso, se quedó pasmada. Entre el grupo al que reprendió se encontraban legisladores y funcionarios de MORENA. “¡Todos ustedes, a trabajar más con la gente!”, refrendó la Jefa de las instituciones del país. Ahí, engarrotados, insisto, el senador Armando Ayala Robles; Evelyn Sánchez, diputada del Congreso de Baja California y Miriam Cano, alcaldesa de San Quintín, entre otros.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien trae el pulso de los problemas del país, sabe que muchos de sus correligionarios se han dedicado a disfrutar del prestigio de la 4T pero han echado el gato a retozar, durmiendo, saboreando las mieles del poder sin dar resultados, sin atender a la gente. El fenómeno no sólo aplica para Baja California sino para todo el país.
La reprimenda de la mandataria mexicana me recordó las palabras del padre José Manuel Suazo Reyes, párroco de San Miguel Arcángel, en Perote, quien hace un par de domingos, en su reflexión llamó a sus feligreses a renunciar de verdad a los viejos vicios y costumbres.
“No se puede entrar al reino de Dios sin renunciar a los mismos vicios y costumbres de la vida mundana. Se necesitan nuevas actitudes y una nueva mentalidad. No se trata simplemente de un cambio de grupo sino de un cambio del corazón. La conversión es necesaria para abandonar las prácticas perversas del mal que dañan a la persona y a la sociedad”, indicó.
Ese “cambio de rumbo”, por el que el cristianismo ha luchado desde sus orígenes y que San Pablo lo acuñó en la famosa frase del “hombre viejo” frente al “hombre nuevo”, es una realidad que sigue vigente para la condición humana en cualquiera de los ámbitos sociales. Una cosa es la teoría y otra muy diferente la práctica.
Aunque el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador ofrecía una especie de “bautismo político” a quienes dejaban los viejos partidos y se alineaban a la 4T, lo cierto es que ese viejo hombre, seguía viviendo ahí, sólo que camuflajeado, lobo vestido de oveja. Por eso, me parece, el llamado de la presidenta Sheinbaum a sus correligionarios, “todos a trabajar más por la gente”.
Sigue la reflexión del padre José Manuel Suazo: “Este principio vale para todos. Mientras no exista conversión interior, no habrá resultados diferentes. La boca habla de lo que está lleno el corazón. Si no se purifica el interior, si no hay conversión, donde quiera que esa persona vaya seguirá ‘metiendo la mano al cajón´”.
“En la actualidad nos seguimos lamentando de algunas prácticas que han generado mucho malestar en la sociedad. Algunos sólo se cambian de grupo o de color, pero llevan en el corazón las mismas mañas, por eso, así como robaban primero siguen robando después. Así como abusaban del poder antes, lo siguen haciendo en la actualidad”.
Por cierto, en el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, que concluyó este domingo en Guadalajara, Jalisco, los más de mil 200 líderes sociales, religiosos, académicos, empresariales, autoridades locales y representantes de la sociedad civil provenientes de todo el país, concluyeron que “el Estado somos todas y todos, y la paz exige acuerdos colectivos desde lo local, esto implica la conversión de quienes lucran con la violencia y quienes permanecen indiferentes ante ella”.
Indicaron que “es urgente construir un sistema social que integre a las juventudes hoy excluidas y vulnerables, y ahí es importante escucharlos y construir junto con ellos” y que “no será posible una nueva convivencia sin atender y sanar la herida de las personas desaparecidas y acompañar de manera prioritaria a las víctimas de la violencia”.
Se destacó que “el gran reto es imaginar y reconstruir el Estado que México necesita para recuperar la paz, a partir de acuerdos que regulen la vida institucional y garanticen condiciones de vida digna para todas las personas”.
Así que ahí estamos todos, políticos e integrantes de la sociedad civil en general. Los morenistas tienen que “trabajar más con la gente” y la gente trabajar con más gente, para seguir reconstruyendo el país.
@MValeraH













