Lleno de magia y algarabía lució el majestuoso teatro Pedro Díaz, donde 24 niñas y niños lucieron radiantes en su ceremonia de graduación de la escuela primaria Melchor Ocampo, de Córdoba.
Portando su toga y birrete, los alumnos se despidieron entre sonrisas y cariño de sus maestros y de su centro educativa, el cual fue su casa por seis años.
El presidium engalanado por autoridadesEducativas, encabezadas por el profesor Pedro Ortiz Ortega, director de la Escuela Primaria, como por la Síndica Única, Vania López González, quien dirigió emotivo mensaje a la comunidad estudiantil, reconociendo el esfuerzo de la niñez en sus estudios, como el de mamás y papás por impulsarlos.
En esta clausura no faltaron los globos, flores y peluches, que fueron una pequeña muestra de amor de las familias, hacia los graduados que hoy culminan una etapa más de su vida. Y es que concluir la educación básica es un logro, el cual significa esfuerzo, dedicación y compromiso de alumnos y padres de familia.
Las luces hacían relucir sus trajes azul marino y los vestidos dorados de los egresados de primaria; mientras bailaban el vals, los padres de familia no dejaban de sonreír y mostrar orgullo por sus pequeños quienes cerraban un ciclo para el siguente paso en su educación.
Con las emociones a flor de piel, los presentes disfrutaron de los diversos bailables, de la música emitida por la banda de guerra y la sorpresa de la mañana, los mariachis, con quienes se estremecieron los sentimientos de los alumnos y padres de familia.













