Luis Ortiz
La Arena Macuiltépetl, conocida popularmente como El Nido del Halcón, se encuentra en el centro de un proceso administrativo que ha retrasado su entrega formal al gobierno de Veracruz, a pesar de que la obra está concluida y se reporta lista para su operación.
De acuerdo con fuentes cercanas al proyecto, el recinto —con capacidad para alrededor de 8 mil espectadores— cuenta con instalaciones modernas, entre ellas una cancha reglamentaria ajustada a la normatividad de la FIBA, gimnasio, vestidores, áreas médicas, sala de prensa, zona de rehabilitación, primeros auxilios, baños públicos, área administrativa, sala de juntas, espacios para árbitros, área Premier y gradas para más de 5,000 aficionados, incluyendo secciones retráctiles. Además, dispone de equipamiento deportivo completo, duela, tableros, marcadores tipo jumbotron, sistema de sonido local, aire acondicionado HVAC y minisplits en áreas administrativas y vestidores, camerinos climatizados, pasillos y rampas de emergencia, elevadores hacia estacionamientos, taquillas, sistema contra incendios, circuito cerrado de televisión, red de voz y datos, site de control, BMS, sistema de control vehicular, sistema de intrusión, detectores de humo, pararrayos, accesos a estacionamientos subterráneos por avenida y calle secundaria, espacio para cuatro autobuses, estacionamiento administrativo, acceso para ambulancia, cuartos de máquinas, subestaciones eléctricas, plantas de emergencia, hidroneumáticos y sistemas de iluminación exterior.
Este recinto, considerado una infraestructura deportiva clave que hacía falta a la capital del estado, cumple con los estándares requeridos; sin embargo, enfrenta señalamientos y revisiones por parte de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) y otras dependencias estatales por presuntos retrasos y temas administrativos ligados a su entrega formal.
La gobernadora Rocío Nahle García ha reiterado en diversas ocasiones que la arena aún no ha sido recibida oficialmente, debido a revisiones exhaustivas que realizan la SIOP, la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) y la Contraloría General del Estado. “Todavía no se ha entregado de manera formal”, ha enfatizado, tras ordenar una auditoría integral para garantizar la viabilidad de la obra antes de su apertura. Esta medida, según funcionarios, busca verificar el cumplimiento técnico y administrativo, con proyecciones que incluso apuntan a que el proceso podría extenderse hasta mediados de 2026. No obstante, se sabe que las auditorías practicadas por el ORFIS ya concluyeron su primera y segunda etapas —esta última entregada el 21 de agosto a la entidad contratante, Espacios Educativos— sin observaciones, y existen actas en poder de la constructora que así lo respaldan. Está pendiente una tercera etapa, prevista para principios de año, enfocada en revisar el equipamiento del recinto; de acuerdo con las mismas fuentes, tampoco debería presentar observaciones, ya que el material adquirido corresponde al proyecto autorizado y existe documentación comprobatoria de su compra.
Otro tema que ha generado confusión en la opinión pública es la auditoría relacionada con un presunto desvío de recursos o posible daño patrimonial por 11 millones de pesos en el Instituto Veracruzano del Deporte. Al respecto, directivos de la empresa constructora precisaron que este señalamiento “nada tiene que ver con la construcción del Nido del Halcón”, por lo que se trata de procesos distintos que no deben vincularse con la ejecución de la obra.
Actualmente, la obra se encuentra terminada, con acabados visibles y espacios plenamente funcionales que podrían generar una derrama económica importante para la región. Además, se han realizado inspecciones independientes que, de acuerdo con las fuentes consultadas, confirman la finalización física del inmueble.
Uno de los puntos más discutidos en torno a la Arena Macuiltépetl, también llamada “El nuevo Nido del Halcón”, ha sido el incremento del costo total del proyecto. El presupuesto inicial rondaba los 730 millones de pesos, pero alcanzó aproximadamente 958 millones, debido a adecuaciones al proyecto original derivadas de la normatividad en materia de Protección Civil. Fuentes autorizadas de la constructora subrayaron que no se trata de sobrecostos, sino de un aumento del presupuesto por mayores volúmenes de obra y ajustes técnicos. Señalaron que la SIOP, a través de su gerencia de costos y proyectos, analizó los montos de todas las etapas contratadas y concluyó que los presupuestos se encuentran dentro de los costos de mercado vigentes.
También se ha mencionado que los retrasos obedecen a temas relacionados con la propiedad del terreno; sin embargo, se ha informado públicamente que dichos asuntos ya fueron resueltos por el propio gobierno estatal, sin participación de la empresa constructora en ese ámbito. En cuanto a las suspensiones temporales de los trabajos por procesos jurídicos, la gobernadora Rocío Nahle ha informado que “ese proceso jurídico está concluido y sobreseído”, lo que en teoría despeja ese frente legal.
Pese a ello, la realidad es que el gobierno mantiene la retención de facturas pendientes de pago, lo que ha generado tensiones financieras para la empresa constructora y para diversos proveedores locales que participaron en la obra.
La Arena Macuiltépetl, aún sin entrar en operación plena, representa una inversión estratégica en infraestructura deportiva para Veracruz. Especialistas coinciden en que su apertura podría detonar eventos culturales y deportivos de alto impacto, beneficiando directamente a la comunidad xalapeña y al sector servicios de la región. Mientras tanto, la sociedad veracruzana permanece a la expectativa de una pronta resolución, con llamados a mayor transparencia en el proceso de entrega y a la regularización de los pagos, para que los beneficios de este recinto comiencen finalmente a reflejarse en la vida económica y social de Veracruz.













