lunes, febrero 2, 2026
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    La desbandada de alcaldes opositores hacia Morena

    Hora cero |
    Luis Alberto Romero

    La queja del dirigente estatal del PAN, Federico Salomón Molina, por la salida de alcaldes panistas hacia Morena y el Partido Verde confirman que el fenómeno del “chapulineo” municipal en Veracruz dejó de ser exclusivo del PRI y se convirtió en una realidad de toda la oposición.
    Los casos recientes de los de Jesús Carranza y Santiago Sochiapan, así como el antecedente de Tempoal, muestran que la inconformidad panista es parte de un reacomodo político más amplio en el arranque de las administraciones municipales.
    Algunos presidentes municipales que llegaron a sus cargos por partidos opositores terminaron por alinearse con la fuerza que hoy concentra el poder estatal y federal.
    Este fenómeno se repite sexenio tras sexenio y con distintos colores en el gobierno; los alcaldes llegan como oposición y, una vez en funciones, cambian de camiseta bajo el argumento de la gobernabilidad, la coordinación institucional y el acceso a recursos.
    Sin embargo, detrás de ese discurso hay una realidad complicada para los partidos tradicionales, la debilidad de sus estructuras, la falta de cohesión interna y la ausencia de proyectos políticos capaces de generar lealtad más allá de la jornada electoral.
    Hoy no sólo el PRI enfrenta esa crisis; el PAN y Movimiento Ciudadano comienzan a resentirla.
    La declaración de Salomón Molina, así como la inconformidad que han externado Adolfo Ramírez Arana, del PRI; y Luis Carbonell, de MC, apuntan a Morena como un partido “carroñero” que se aprovecha de las circunstancias.
    Sin embargo, Morena no tendría que “cazar” alcaldes si estos no encontraran en sus partidos de origen abandono, falta de respaldo o dirigencias incapaces de sostenerlos políticamente. La migración de ediles no sólo habla del poder de atracción del partido gobernante, sino de la fragilidad de quienes dicen hacerle frente.
    El caso del PRI es aún más ilustrativo. Las acusaciones de Ramírez Arana sobre presuntas amenazas desde el Congreso, rápidamente desmentidas por el presidente de la Jucopo, exhiben a una dirigencia que apuesta al escándalo antes que a la reconstrucción interna.
    En ese contexto, la molestia de los dirigentes opositores parece más un reclamo tardío que una autocrítica real; mientras PAN, PRI y MC no fortalezcan su vida interna, no construyan liderazgos creíbles y no ofrezcan un proyecto que vaya más allá de sobrevivir elección tras elección, seguirán viendo cómo sus alcaldes migran hacia Morena y en general a la 4T.
    En Veracruz, el cambio de camiseta no es sólo oportunismo de los ediles; es un síntoma de una oposición debilitada que hoy paga el costo de sus propias carencias.
    @luisromero85

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